lunes, 25 de junio de 2007

Ciutadans pide la comparecencia de Rangel tras el colapso de Cercanías

Ciutadans pide la comparecencia de Rangel tras el colapso de Cercanías
Ciutadans pide la comparecencia de Rangel tras el colapso de Cercanías.
El diputado de C's en el Parlament José Domingo anunció la petición de comparecencia en la cámara del delegado del Gobierno, Joan Rangel, y del presidente de Renfe, José Salgueiro, y esperó que los socios del Govern "no bloqueen" esta petición.
Declaró además a Europa Press que, si bien el problema de Cercanías se ha debido al descarrilamiento de un Euromed, "las consecuencias han sido mal gestionadas", de manera que "no es razonable la falta de información al pasajero" ni "el no estar políticamente a la altura".
Europa Press

Respuesta de Antonio Robles

Contestación a Xavier Rius

No hay más ciego que el que no quiere ver, Sr. Xavier. No dudo de su buena fe, como no dudo del creyente, del cruzado o del nacionalista, por poner tres sinónimos. Están tan persuadidos de su verdad que no ven en las ideas de los otros más que la prueba de su evidente malicia.
Se lo digo a propósito de la "Carta abierta a Antonio Robles" que ha gustado colgar en portada en el periódico digital E-noticies que usted mismo dirige.
Me reprocha usted dos ideas. La primera la falsifica: "Olvídense de la lengua propia", la segunda le retrata: Me reprocha no expresarme en catalán en el Parlament y hacerlo deficientemente cuando lo hago en privado. Vayamos con la primera:
Como el Conseller Sr. Ernest Maragall, se hace el loco, dramatiza, desvirtúa el contenido de una frase que falsifica para poder seguir apareciendo como víctimas de una situación en la que están haciendo de verdugos.
Objetivamente, otra cosa es que lo justifiquen con que es la lengua propia del país, si está minorizada y necesita ser protegida ejerciendo discriminación positiva sobre la otra etc. Pero objetivamente, la política lingüística escolar margina a una y prima a la otra. Le recuerdo la frase que pronuncié en el Parlament: "¡Olvídense ya de la lengua propia!, ¡no sean antiguos! Vivimos en un mundo interactivo donde las lenguas son una oportunidad, no una barrera. ¿Por qué seguir imponiendo un modelo vehicular único en catalán excluyendo a las dos lenguas de comunicación más importantes del mundo, castellano e inglés?" (Trataba de plantear que se enseñen las tres como vehiculares).
El peor mal de un periodista no es falsificar una noticia, sino amoldarla a sus prejuicios. En este caso, buscar en la frase "¡Olvídense ya de la lengua propia!" la invitación a que renuncien al catalán es falsa de raíz. En el contexto de toda la intervención lo que se critica no es el mimo a la lengua propia sino la utilización de la disculpa de la lengua propia para marginar los derechos lingüísticos de los castellanohablantes. En este caso, concretado en el ninguneo de la 3ª hora de castellano. Cualquier escolar podría entender el sentido de la intervención y de la frase, pero por si acaso, en el turno de réplica al Sr. Maragall lo explicité: "Evidentemente no le estoy diciendo que se olvide de su lengua propia, como yo no me olvido de la mía. Nadie se olvida de su madre."
Sr. Rius, no le pido que comparta mis ideas, sólo que no las falsifique para poder seguir creyendo en lo que a priori ha decido creer. En el fondo, como el Sr. Maragall, ustedes no pueden aceptar lo que no están dispuestos a cambiar.
Necesitan vernos cutres, carcas, sospechosos, impresentables, conjurados contra los derechos lingüísticos catalanes, vamos, unos españolazos de boina calada y aguilucho falangista. Parece inevitable aceptar que nunca nos verán como somos, sino como ustedes quieren que seamos para poder calmar su conciencia en su obsesivo camino de la construcción nacional catalanista donde sólo quepa una lengua, una cultura y un perímetro delimitado por el Ebro.
¡Hagan lo que tengan que hacer!, pero sepan que cualquier abuso al otro siempre será un abuso, lo haga alguien que fue víctima en el pasado o el verdugo del presente.
El segundo reproche se basa en que no me expreso en catalán en el Parlament y cuando lo hago en privado le hago sufrir.
Lo primero es un derecho. Podría darle muchas razones, legales, sociológicas, políticas o éticas. No lo haré. Sólo le diré una cosa: Yo nunca le diré a nadie en que idioma ha de expresarse en el Parlament o en ninguna parte, como no le diré a nadie si se ha de casar por la iglesia, juntarse o pasar de una cosa y la otra. Son derechos legales y legítimos. Un día lo comprenderá. (O lo comprenderé yo; como en el mito de la caverna de Platón, nadie está totalmente a salvo de ser un esclavo de su percepción.)
En cuanto a lo segundo, es usted quien se empeña en que no le hable en catalán. Soy consciente de mis limitaciones lingüísticas, le aseguro que si fuera capaz de expresarme en tantas lenguas como Ramón Llull y hacerlo con la perfección que lo hacía él, lo haría. Nadie es tan imbécil de cortarse la mano izquierda porque desde la cuna le han dicho que se ha de escribir con la derecha.
Le daré unas cuentas explicaciones, que no disculpas. Para un castellanohablante el catalán puede ser tan extraño como para un catalanohablante el francés.
Todo este desfase en el conocimiento de las dos lenguas será historia en tres generaciones (45 años). La escuela es el secreto. Por tanto, es una inutilidad el abuso actual, aparte de una grosería sobre personas adultas que en el mejor de los casos se expresarán peor de lo que venían haciéndolo y donde su interlocutor no tiene dificultad alguna para entenderlo.
Para un ciudadano de Cuenca, el catalán es tan incomprensible como el francés y si se pone a estudiarlo, casi tan difícil. Ya sé que no es el euskera, pero su dificultad es parecida a la de un catalanohablante obligado a vivir en francés en Perpiñán. Con un agravio comparativo, aquí la exigencia fonética y gramatical del catalán ha de ser aceptable y muy correcta porque sino tu prestigio social disminuye. Cosa que no le pasaría a un extranjero en París aunque su francés fuere deficiente. Se le perdonaría porque es extranjero y se le admiraría su capacidad para comunicarse en una lengua que no es la suya, incluso él mismo no se sentiría en inferioridad porque se sabe comprendido en la dificultad y en ningún caso represaliado por sus escasos conocimientos.
Pero en Cataluña tales circunstancias no se dan. No es de recibo que un profesor reduzca su capacidad de explicación porque su léxico o su fonética sean limitados ni se disculpará en un debate de TV3 su mermada capacidad dialéctica al utilizar un catalán impuesto. Al contrario, no se le perdonará que demuestre un desconocimiento tan evidente de "la lengua propia del país". (¿Es necesario nombrar como ejemplo la mofa y el aire de superioridad que tanta gente hace del actual presidente de la Generalitat, Sr.Montilla a pesar de su esfuerzo por pasar por cristiano viejo?) Y el que menos se lo perdonará será él, que, presionado por el ambiente pancatalanista, sentirá esa escasez como un síntoma de su dudosa capacidad intelectual o el indicio sospechoso de su rechazo inconsciente al catalán.
Una y otra circunstancias no serán objetivas, ni deberían llevarle a tales consideraciones, pero el acoso moral a que todos estamos sometidos en Cataluña, le impedirá vivirlo con normalidad. Sé que esto último es ridículo, pero Sr. Xavier, el caso es tan común y cotidiano como la indiferencia ante él. He visto demasiadas veces pasar del rechazo a la aceptación de la política lingüística de la Generalitat sin más razón que el poder desenvolverse mal o bien en catalán. De golpe respiran, dejan de pertenecer al grupo de los señalados por la limpieza de sangre(o lengua), y con una indiferencia sobreactuada se extrañan ante las quejas y angustias de otros que aún carecen del pasaporte lingüístico. Por dentro va la procesión, por fuera chirrían sintaxis infames, dignidades mancilladas. Pero el entorno aplaude la infamia de ver a un ciudadano balbucear en una lengua que en la suya es un maestro. Y lo peor, no tiene necesidad, todos le entenderían. Ese sadismo sé de donde viene, pero nunca lo he podido soportar.
Si no comprensión, al menos empatía para quienes hemos vivido, viven ahora o vivirán en el futuro el acoso lingüístico con angustia.
Una lengua se aprende bien desde pequeño. Un niño tiene capacidad para aprender 5 idiomas a la vez si su edad es inferior a los 7 años. A partir de esa edad, la capacidad para aprender idiomas comienza a mermar y, una vez llegamos a la plenitud biológica del cerebro, la dificultad es máxima o imposible en determinadas áreas del idioma, como la fonética. Por eso las personas mayores nunca dejarán de tener acento extranjero cuando aprenden el idioma de adultos. (Johan Cruiff es un caso típico de persona competente y capacidad deficiente en castellano).
Quienes hemos demostrado sobrada ineptitud para dominar idiomas, lo sabemos muy bien. No sé a ti, pero a innumerables seres humanos el mal dominio de un idioma nos bloquea el pensamiento, tratamos de articular palabras, conceptos o ideas pero todos quedan atrapados en el fondo de la mente gritando inútilmente por salir. El pensamiento tiene la sensación desagradable de vivir encarcelado. Es frustrante. Hasta que vuelves al tuyo. Esta experiencia no se percibe como tal cuando, perdido en el extranjero, su deficiencia te saca de un apuro, pero aquí, en Cataluña, es el idioma con el que tienes que ser eficaz, profesional y competir. Nada de lo dicho afecta a quien domina los dos idiomas con total eficacia.
Sería estúpido por mi parte si pudiendo usar dos manos utilizara sólo una porque corriera el bulo de que usar una de ellas era de españolistas. Me tendrían que violentar para meterme en la cabeza que he de expresarme profesionalmente en catalán en un territorio donde la lengua que tengo por propia es además de oficial, entendida por toda la población. Con lo que no lesiono derecho alguno. Y viceversa. Otro caso es si mi lengua no fuera inteligible por alguien y lesionara los derechos de terceros.
Para terminar, no vea cinismo, mala fe, bajeza intelectual, ni intenciones aviesas contra el catalán. Al contrario, lo mejor que le podría pasar a la lengua catalana es que no la siguieran patrimonializando los nacionalistas y fuera sólo eso, una lengua.
No se preocupe por la limpieza de sangre de mi catalán, mis hijas lo hablan mejor que usted. De ellos, de nuestros hijos es el futuro, no lo olvide. En él no deberían haber políticas de exclusión contra ninguno de los idiomas oficiales de Cataluña. Y a ser posible, contra ninguno otro.
Antonio Robles, un amigo.
Antonio Robles (Partit de la Ciutadania)

Carta oberta a Antonio Robles

Carta oberta a Antonio Robles

Dijous passat sentia en el ple del Parlament les explicacions pedagògiques del secretari general de Ciutadans, Antonio Robles, a favor del trilingüisme i em vaig quedar astorat. La seva intervenció parlamentària passarà a la història no només per comparar l'actual model escolar amb el "sistema franquista", sinó també per acusar al Govern de "xenofòbia cultural" i sobretot perquè se li va veure el llautó: "olvídense de la lengua propia", va arribar a dir.
De fet se li va veure tant que Ernest Maragall semblava un nacionalista convençut perquè la va encertar en la seva rèplica: "Olvídense de la lengua propia. ¡Olvídense de la lengua propia! I això ve a dir vostè, en castellà, en aquesta cambra -olvídense de la lengua propia? Doncs miri, no. Simplement no, eh?".
La veritat és que a Antonio Robles gairebé no l' he sentit mai en públic, al ple o en comissió, ni un mot en català. I, quan en privat se m'ha adreçat en català, em fa patir i tot. No pas perquè no estigui a favor de la normalització lingüística, fins i tot a fer de parella lingüística si s'escau, sinó per com el parla.
I això que porta gairebé 40 anys a Catalunya perquè va arribar amb 15 i ara en té 52, segons confessió pròpia. Antonio Robles no és sols l'exemple vivent del que li queda encara al català, sinó també que els catalans, com a opressors lingüístics, hem estat un desastre malgrat tota la propaganda en contra.
Dos dies després de la seva celebrada intervenció al Parlament, vaig tenir ocasió de fer-li en persona aquest mateix retret que ara faig per escrit en una tertúlia de la Cope de la qual encara no he aconseguit que em facin fora tot i els meus repetits intents.
Les excuses que em va donar llavors van ser que "no estudié en un colegio catalán" o la falta de temps sota la metàfora "nunca encuentras la fórmula". Almenys va admetre que "a finales de los 70 había casi la imposibilidad de hablar en catalán", afirmació amb la qual hi estic absolutament d'acord.
Segurament és superior a les seves forces, però en cap altre país del món -fins i tot en cap altra región con lengua vernácula- s'hagués passat 40 anys sense aprendre l'idioma. A més, potser semblarà un detall insignificant, però el català no és una llengua eslava ni s'escriu amb alfabet ciríl·lic, sinó que, com el castellà, prové del llatí.
De fet, encara que costi de creure, fins i tot hi ha paraules que s'escriuen iguals. Que no em tornin a dir que, a Catalunya, el castellà està perseguit. Antonio Robles n'és testimoni que no ho està.
Xavier Rius
Publicada en: www.e-noticies.com